Espacio Zest nace de nuestra historia compartida. Somos Ilaina e Ivan,
pareja desde hace más de trece años y papás de Maya y Alma. Desde muy jóvenes nos ha movido el deseo de conocernos en profundidad y aprender a relacionarnos —con nosotros mismos y con los demás— de una forma más consciente y amorosa. Ese doble camino, de autoconocimiento y exploración en nuestras relaciones, nos ha llevado a recorrer muchos aprendizajes, formaciones, lecturas, retiros y, sobre todo, a sostener una práctica constante en la vida cotidiana.
Todo ese recorrido nos inspiró a crear Zest, un espacio donde integramos lo que somos y lo que hemos aprendido, y desde donde acompañamos a personas y parejas en sus propios procesos de crecimiento, conexión y transformación.
Ilaina - Life Coaching & Terapia de Parejas

Me llamo Ilaina, vivo en Barcelona con mi marido, mis dos hijas y nuestra perra. Llevo más de 25 años acompañando a personas, equipos y organizaciones que desean generar un cambio consciente. En este recorrido he sido docente, facilitadora y alumna; emprendedora social, directora ejecutiva y empleada; coach y coachee.
Mi camino profesional comenzó con un gran deseo de cambiar el mundo, de contribuir a que más personas pudieran vivir una vida digna, sin pobreza ni guerra.
En ese momento la mejor forma que encontré para hacerlo fue como voluntaria en la cooperación internacional y luego casi una década en Ashoka, una organización global que promueve un mundo donde todas las personas somos agentes de cambio. Allí tuve el privilegio de dirigir programas juveniles en Argentina, liderar campañas internacionales en Estados Unidos y acompañar la expansión del Programa de Jóvenes Emprendedores Sociales en El Salvador y Kenia.
En 2011 cofundé el Amani Institute, una organización dedicada a formar profesionales que deseaban —o ya estaban— trabajando con propósito e impacto social.
Abrimos sedes en India, Kenia y Brasil y desarrollamos proyectos en más de 20 países. En mis diez años como Directora Ejecutiva, acompañamos a alrededor de 10.000 personas de 65 países y colaboramos con más de 250 organizaciones —desde agencias de Naciones Unidas hasta pequeñas empresas locales— para ayudarlas a innovar, fortalecer su liderazgo, mejorar sus equipos, su comunicación y ampliar su impacto positivo en el mundo.
Un pilar principal de nuestra metodología era el llamado “Inner Journey” o camino interior, donde invitábamos a los profesionales a mirarse hacia adentro y comprender que para cambiar el mundo, necesitamos transformarnos nosotros también.
Ese aprendizaje me impulsó a formarme como coach, terapeuta de parejas y a realizar una Maestría en Psicología Positiva en la Universidad de Pennsylvania, sumada a mi especialización en mediación, resolución de conflictos y mi práctica de meditación. En paralelo, tuve la oportunidad de escribir y compartir aprendizajes de este recorrido: participé como autora en la antología brasileña Negócios de Impacto Socioambiental no Brasil, publiqué varios artículos en la revista Stanford Social Innovation Review y escribí el libro The New Reason to Work, donde exploro cómo construir una carrera con propósito e impacto social, alineada con los valores y el sentido vital de cada persona.
Antes de dedicarme por completo al coaching y la terapia de parejas, tuve la oportunidad de trabajar para una de las organizaciones que más admiro: Proximity Designs, en Birmania, como Directora de Desarrollo de Talentos.
Además de amar trabajar, disfruto de leer y leerles a mis hijas, tomar un café con mi marido, estar cerca del mar, ir de camping, y de esos pequeños momentos que vuelven la vida mágica: cuando la sala de cine se queda a oscuras justo antes de empezar la película, cuando caliento mis manos con una taza de té o cuando veo aparecer la primera hoja verde en un árbol luego del invierno. Celebro la vida con entusiasmo y con la convicción de que cada persona guarda dentro de sí la sabiduría para transformarse y transformar.
Ivan - Terapia de Parejas
Crecí en una familia de terapeutas y educadores, donde mis padres siempre vieron el espacio terapéutico no como un lugar al que se acudía solo cuando había un problema, sino como algo esencial para el crecimiento personal.
Gracias a ello, desde joven, tuve la oportunidad de contar con un espacio para observar mis experiencias desde nuevas perspectivas y acceder a herramientas prácticas que mejoraron mi vida cotidiana. Ese proceso me permitió tomar decisiones más coherentes con lo que realmente sentía y pensaba, transformando mi manera de vivir y relacionarme.
Con la muerte precoz e inesperada de mi padre, justo después de cumplir dieciocho años, comprendí de forma profunda la importancia de todo ese aprendizaje. La posibilidad de observarme y revisarme me ayudó a mantener una vida saludable —mente, cuerpo y alma— durante el duelo, reconociendo que hay procesos que necesitan tiempo para ser integrados. Al ya no tener el referente paterno, me correspondió mirar hacia adentro, decidir qué hacer con ese vacío y construir, poco a poco, una nueva referencia propia.
Ese nuevo estado de conciencia me impulsó a emprender en los campos educativo y de salud pública cuando tenía apenas veinte años, dedicándome a ellos por más de quince años. En ese camino, tuve la alegría de trabajar con profesionales a quienes admiraba y construir relaciones duraderas y de confianza.
También pude especializarme en business management en la Universidad de Berkeley (California) y participar en diversos proyectos educativos que despertaron aún más mi curiosidad por aprender.
En uno de esos proyectos conocí a mi esposa, Ilaina, con quien continué este camino de autoconocimiento y crecimiento. A través de retiros y de mi formación en terapia de pareja, comprendí que la vida en pareja es una oportunidad constante de aprendizaje y expansión de conciencia; y que los conflictos naturales de la convivencia son, en realidad, el camino hacia la transformación personal.
Aprendí que construir una relación profunda —basada en la intimidad y la confianza— implica crear un espacio donde ambos puedan mostrarse vulnerables sin miedo al juicio, y sean capaces de iluminar aquello que el otro tiene de más valioso. Para ello se requiere tiempo, dedicación y, sobre todo, amor. La comunicación no violenta y la escucha activa son prácticas que cultivamos cada día desde hace más de trece años.
Con la llegada de nuestras hijas surgieron nuevos desafíos y oportunidades de crecimiento. Como padre, sentí la necesidad de encontrar herramientas prácticas que me permitieran acompañar sus emociones y necesidades, y guiarlas en momentos de conflicto, promoviendo vínculos respetuosos y armónicos.
Hoy, al reflexionar sobre mi trayectoria, reconozco que he desarrollado la habilidad de acercarme al conflicto con curiosidad, intentando comprenderlo antes de juzgarlo. Aprendí a tomar distancia, a observar y reflexionar, y desde ese lugar transformar patrones, ideas y modelos mentales. Este proceso me ha permitido vivir de manera más plena, en coherencia con mis decisiones y con un profundo sentido de satisfacción. Es desde esta mirada y experiencia que me pongo al servicio de quienes buscan acompañamiento en su propio camino de crecimiento personal y relacional.
